martes, 23 de febrero de 2010

Yo como con las manos

Me encantan las papas fritas, su sabor crujiente y suave al masticarlas me dan una sensación de placer que es dificil de describir pero que la mayoría reconoce como algo rico.
Mi sentido del gusto se ha desarrollado bastante estas semanas de vacaciones, y digo bastante, porque me he visto reflejada en mis primos, quienes manifiestan su placer por la comida cuando dejan el tenedor a un lado, y comienzan a sacar del plato lo que sea con las manos, y aunque el trozo sea grande, no importa, pá dentro no más...
y es que de eso un poco tiene ser uno mismo, comer con las manos es uno de nuestros instintos más naturales.
Un oficio que requiera de una creación que implique ambas manos se remite en gran parte al uso del computador. Pero un zapatero, un escultor, un dibujante, un masajista, etc, son personas de oficios escasos y que realmente hacen maravillas con sus manos.
El acto de comer, acto de por sí que es muy placentero, se torna especial cuando va acompañado de las manos.
Una comprensión hacia este acto, me hace pensar en que uno hace contacto consigo mismo. Llevar las manos a la boca, acto que hacen regularmente los niños de 3 años aproximadamente, es un gesto en que la mano cierra el circulo al ayudar a la boca, y sobretodo en esta etapa en que todo es oral: las demandas expresadas en el llanto, los gritos, las preguntas, comienzan a lavarse los dientes por sí solos, etc.
Retornar a esta etapa en las vacaciones, o al compartir una comida con los amigos, asi como lo hacen los árabes, implica un enorme gesto de gratitud y bondad en otros países, un acto de confianza.
Me encanta comer con las manos!

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