Mi cumpleaños. Esa noche con Gino nos quedamos viendo el concierto de Arjona, y a las 00.01 recibo la llamada de mi mamá que llamaba para decirme feliz cumpleaños.
Mi vida siempre ha estado relacionada con los temblores. Durante estos dias se ha armado un poco más el rompecabezas respecto a mi persistente temor a los movimientos telúricos.
En 1985 acababa de cumplir 1 año, cuando el 3 de Marzo con mi familia llegamos a Papudo. La hermana menor de mi mamá, mi tía, tenía 14 años cuando me llevó a dar un paseo mientras los más grandes se instalaban en el hotel. El evento ocurrió cuando yo me encontraba sola con ella en un parque.
Luego, todos emprendieron el viaje a Stgo de inmediato, con réplicas y llanto.
La noche del 27 de Febrero nos quedamos abrazados en la cama, esperando que terminara todo.
Pensabamos que sólo había ocurrido en el sur, donde nos encontrabamos , y que quizás en Stgo había sido sólo un temblor de mediana intensidad.
Nos enteramos de todo, cuando mi mamá logró comunicarse con nosotros a las 8 de la mañana, y nos dimos cuenta de la dimensión de todo lo ocurrido.
Todos los síntomas que he tenido durante esta semana han sido similares a los que vivencié cuando tenía aprox. entre 10 a 14 años.
La presencia del temor invadió mi paso a la adolescencia de manera incomprensible. Visitas al neurólogo, psicólogo, psiquiatra, y conversaciones sobre la posibilidad de vivir en Argentina, era una constante.
Las noches se volvían una pesadilla, cambios de pijama, corridas a la puerta, etc, denotaban la compleja tormenta en mi interior que nadie comprendía.
Mi diagnóstico, una pseudofobia.
Con el tiempo y más adulta, he comprendido que mi organismo absorvió de manera fatal todo el pánico del momento cuando tenía un año.
Mi familia de paso, se caracteriza por el pánico ante las tragedias, los gritos, y la falta de control por parte de los adultos.
Para mi ha sido todo un descubrimiento la familia de mi pareja, donde todos se alegran y festejan los movimientos de la madre tierra. Para ellos tiene un significado y un sentido, forma parte de la vida real y no de un caso excepcional.
Lo que no significa que no tengan miedo, sino que por generaciones se ha transmitido la normalidad de estos eventos, ante la realidad de un país sísmico.
Sé que lo que ocurrió hace una semana atrás inundó nuestras casas de sensaciones de vulnerabilidad y dolor, pero me ha hecho sentido ver una posibilidad de cambio y reencuentro en mi país.
Del mismo modo que logré comprender, que mis pesadillas hace diez años formaban parte de un grito silenciado.
Estas según parece, son experiencias que nos cambian la vida para bien o para mal. Este es mi primer "terremoto", estuve en un sismo muy a causa de un terremoto, hace un par de años, y creo que eso me preparó para enfrentar este cataclismo.
ResponderBorrarEn tu caso, creo que tuvo un mal efecto sobre ti la primera vez, y nunca se resolvió. Pero ahora tuviste una segunda oportunidad, y estuviste más preparada y con un buen soporte, algo que se pueda sacar en limpio de esta terrible experiencia.